A las 8:46, Michael Hingson, ciego desde su nacimiento, se encontraba en la silla frente a su escritorio del piso 78 de la Torre Norte cuando escuchó el estallido. Roselle, su perro guía, se levantó de inmediato tras el impacto y se acercó a su dueño. Empezaron a avanzar hacia el exterior de la oficina y bajaron los 1.463 escalones hasta el exterior del edificio. “No sabía, ni me imaginaba, que estábamos siendo atacados. No lo supe hasta que las dos torres se derrumbaron y hablé con mi mujer que me explicó que había sido un atentado”, explica a www.lainformacion.com en una entrevista por correo electrónico. “Roselle estaba tranquilo como siempre y no sentía ningún peligro por las llamas, el humo, o cualquier otra cosa que nos rodeara”, asegura.
El infierno se desató dentro de los edificios. El combustible de los aviones que se quemaba así como los propios materiales de las construcciones, subieron la temperatura y debilitaron las vigas que ya no pudieron soportar el peso de los pisos que sostenían. A medida que los tramados de cada piso cedían, el peso de varias decenas de pisos fue lo suficiente para que las vigas externas colapsaran de manera explosiva derivando en el choque de los pisos superiores contra los inferiores. ”En ese momento, pensé que si no salía de ahí, el edificio acabaría aplastándome”, recuerda Eisenhardt.
El 11-S marcó un antes y después en para decenas de miles de personas. 50.000 personas trabajaban en las Torres Gemelas que recibían alrededor de 200.000 visitas diarias. Aquella mañana de septiembre, murieron 2.753 personas. Para los supervivientes, la vida no ha vuelto ser la misma.
“Mi vida ha cambiado totalmente. Me mudé con mi familia a Georgia y ahora me conozco mejor a mi mismo. Celebro que estoy vivo y no puedo olvidar la sensación de sobrevivir a ese terrible atentado”, señala Einserhardt.
Michael Hingson también abandonó la ciudad de Nueva York. Ahora vive en California y ha cambiado la venta de ordenadores por las charlas de motivación. “Viajo por el mundo contando mi historia y animando a la gente a vivir la vida al máximo . Insto a la gente a no temer tanto y a centrarse en lo que pueden controlar y preocuparse menos en las cosas que no están bajo su control”, señala.
Terrorismo después del 11-S
Si bien, en la actualidad el grupo yihadista Estado Islámico, gran rival de Al Qaeda, es la principal amenaza, lo cierto es que el mundo entero está amenazado por la posibilidad de que suceda algo similar. “Creo que vivimos en un país seguro pero ninguna nación está realmente a salvo de la amenaza terrorista. Todos los países juntos tienen que enfrentarse a este terror”, concluye Hingson.
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