A trancas y barrancas, a su ruidosa manera, con un minoritario sector de delegados de la convención abiertamente en contra y con un «establishment» republicano ya resignado a su suerte y a la de su partido. Así ha avanzado Donald Trump hacia su proclamación como candidato a la Presidencia de EE.UU. El magnate logró anoche los votos necesarios de los delegados republicanos, el definitivo paso requerido para convertirse en candidato a la Casa Blanca. Debía superar los 1.237 compromisarios, la mitad más uno de los 2.468 que votaron en la convención en Cleveland.Trump pasó el listón con suficiencia y se convierte en el primer outsider designado candidato desde 1940. Minutos después de ser elegido candidato agradecía la nominación por Twitter.
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Donald J. Trump
@realDonaldTrump
Such a great honor to be the Republican Nominee for President of the United States. I will work hard and never let you down! AMERICA FIRST!
01:52 – 20 jul 2016
Minutos después el magnate se dirigió mediante un mensaje transmitido en directo a los asistentes a la Convención. «Juntos hemos conseguido resultados históricos», afirmó Trump en un mensaje desde Nueva York. El nuevo candidato calificó su victoria de «histórica» y confesó que hoy había sido «un día muy, muy especial, y nunca lo olvidaré».
Su mejor aliado para conseguir esa «histórica» victoria fue el aparato de la formación política que ha denostado durante meses, oportuno salvavidascuando el movimiento antiTrump puso a prueba su resistencia. Es una alianza precaria, interesada, sólo para evitar una catastrófica desunión. Pero el Comité Nacional Republicano, con su presidente a la cabeza, Reince Priebus,impidió que los delegados pudieran votar en conciencia, la mayor amenaza para Trump y su candidatura. Pese al amago de altercado que protagonizaron los críticos, el magnate logra una apariencia de unidad frente a un enemigo común: Hillary Clinton. Era el único pegamento que podía recomponer las piezas del jarrón chino.
Pero Trump ni cambia ni va a cambiar. Sus tensiones con los responsables republicanos, organizadores de la convención, han sido crecientes. El showman no deja pasar un minuto sin estar delante de las cámaras. Es su convención paralela. Fuera del congreso, entrevistado por las televisiones a cualquier hora. Dentro, saltándose a la torera la tradición de no salir a escena hasta ser proclamado. De nada sirven las sugerencias, porque está determinado a saltar al ruedo todos los días.

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