Según trascendió en la audiencia, Hennessy se paseó unos 10 minutos por las inmediaciones del palacio tras saltar la verja, herido porque se hizo un corte en una mano al trepar. Cuando fue detenido, preguntó a la policía “¿está la señora dentro?”, explicó el fiscal del caso. Además, Hennessy explicó que había estado “admirando las vistas” de los jardines.
La reina se encontraba efectivamente en su residencia.
Hennessy se declaró culpable de un delito de intrusión en un lugar protegido y otro de daños en los alambres conectados al sistema de alarmas del palacio.
Los intentos de acceder al palacio de la reina son frecuentes, pero ninguno superó el que protagonizó en 1982 un hombre llamado Michael Fagan, que llegó hasta la habitación de la reina.
La historia dice que la reina, despertada por el intruso, charló unos minutos con él antes de que fuera detenido.
Desde un enfermo que escapó de un hospital psiquiátrico, a un padre divorciado que defendía sus derechos, pasando por militantes antinucleares, otras personas lograron superar el muro que rodea al palacio.
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